Ventas… ventas… ventas. Todo el mundo quiere vender más para ganar más dinero, ser exitoso, alcanzar metas y cumplir sueños. Pero pocos se detienen, se observan y se hacen las preguntas que realmente importan:
¿Cuándo fue la última vez que te levantaste emocionado por ir a trabajar?
¿Cuándo fue la última vez que sentiste pasión e inspiración por tu profesión?
Si vendes más… ¿realmente eso te acerca a lo que quieres?
Muchas personas tardan años en despertar, observarse y cuestionarse esto. Algunos ni siquiera llegan a hacerlo en esta vida.
Te entendemos. Mi esposa y yo estuvimos ahí durante muchos años, y ciertamente no es un lugar agradable. Especialmente cuando el tiempo sigue pasando y no ves resultados, no ves soluciones y no aparece la famosa luz al final del túnel.
Crees que tienes que trabajar más para ganar más, para pagar deudas o sostener un estilo de vida. Y eso te va llevando a emociones de frecuencia muy baja; en algunos casos, incluso a la depresión. Los días pierden sabor. Aparecen la frustración y la infelicidad. Comienzas a sentir que no vales lo suficiente y te preguntas si lo que haces realmente tiene un propósito.
Voy a decirte algo que puede sentirse como un baldazo de agua fría:
"Todo esto se vive porque no estás haciendo lo que tu corazón quiere, sino solo lo que la mente cree que debe hacer." Y desde ahí, todo empieza mal.
Tal vez nunca habías escuchado esto:
cuando aprendes a manejar la mente escuchando al corazón, y usas ambos en coherencia y armonía, no solo comienzan las "misticas" sincronicidades alcanzando tus metas más rápido, sino que el dinero deja de ser un problema. Descubres "la mitica abundancia ilimitada" que la vida tiene para ti. Llegar a ese punto es un viaje. Una serie de pasos y despertares transformadores.